En el marco del Día Mundial de la Actividad Física, desde la CHSCV nos sumamos a esta iniciativa promoviendo el movimiento como parte de la vida cotidiana. Estar activos no es solo hacer deporte: implica moverse más en el día a día, con beneficios concretos para el bienestar físico, mental y social.

«Activa tu diversión, muévete a diario»

Este año ponemos el foco en fomentar la actividad física en niñas, niños y adolescentes. Moverse desde temprana edad impulsa su crecimiento, desarrollo y aprendizaje. Crear espacios y oportunidades para jugar, practicar deportes y moverse diariamente contribuye a su bienestar físico y emocional, además de formar hábitos saludables que los acompañarán toda la vida.

El sedentarismo se ha convertido en uno de los mayores riesgos para la salud pública global. Cada año, millones de personas en el mundo pierden la vida por causas asociadas a la falta de actividad física. A nivel mundial, aproximadamente el 80% de niños y adolescentes no cumplen con las recomendaciones diarias de movimiento, y nuestro país no es la excepción. No se trata solo de «no hacer deporte», sino de llevar un estilo de vida caracterizado por la ausencia de actividad física regular y la realización de actividades con muy bajo gasto energético, como estar sentado o recostado gran parte del día.

Estar en movimiento es la mejor medicina: ayuda a prevenir enfermedades cardiovasculares, obesidad, diabetes tipo 2, hipertensión e incluso algunos tipos de cáncer. Además, mover el cuerpo también cuida la mente, reduce el estrés y fortalece el equilibrio emocional.

Sembrando hábitos: la clave para una vida sana está en empezar desde el día uno. Aquí te damos recomendaciones prácticas para los más pequeños de la casa:

Lactantes (0 a 1 año): El inicio de la exploración

El movimiento nace con los instintos naturales.

Boca abajo: Dedica al menos 30 minutos diarios (repartidos durante el día) a que el bebé esté boca abajo para fortalecer cuello y espalda, siempre bajo supervisión.

Gateo libre: Facilita superficies estables y seguras. El gateo ayuda a la coordinación entre brazos y piernas. Evitar que queden al alcance objetos peligrosos como enchufes o elementos cortopunzantes.

Juego de tracción: Al ofrecerle un objeto, retíralo suavemente para que haga fuerza al retenerlo.

¡Adiós al andador! No se recomienda su uso, ya que limita el desarrollo natural del equilibrio y la postura correcta.

Preescolares (1 a 5 años): Juego y descubrimiento

A esta edad, moverse significa libertad y exploración.

Exploración al aire libre: Correr, trepar, rodar y saltar en entornos seguros y variados.

Desafíos lúdicos: Permite que resuelvan obstáculos por sí mismos, como subir un escalón o mantener el equilibrio. Esto fortalece la autoestima y el autoconocimiento.

Socialización: Fomenta juegos con otros niños donde puedan inventar reglas y movimientos. ¡Equivocarse es parte del aprendizaje!

Niños y Adolescentes (6 a 17 años): Construyendo el futuro
Lo que aprendan hoy los acompañará toda la vida.

El poder de los amigos: Practicar deportes o juegos en grupo ayuda a consolidar el hábito de moverse.

Habilidades variadas: Saltos, giros, lanzamientos y coordinación usando brazos y piernas por igual.

Fuerza y potencia: Bajo supervisión, ejercicios con el propio peso, bandas elásticas o aparatos, que fortalecen la masa muscular y ósea.

Salud femenina: La menstruación no es un motivo para detenerse. Mantenerse activa ayuda a sentirse mejor durante el ciclo, salvo casos de dolor intenso.

A nivel latinoamérica se promueven otras acciones en busca de más movimiento ¡Súmate al cambio!