Uruguayos desarrollan técnica para acortar tiempo de diagnóstico de endometriosis

Por agosto 31, 2020Novedades

Quince años.
Quince años de dolores incapacitantes durante varios días al mes. Y ese es el promedio para llegar al diagnóstico. Lucía Bergalli, investigadora del Departamento de Química del Litoral –perteneciente al Centro Universitario Regional Litoral norte en Paysandú y a la Facultad de Química de la Universidad de la República–, entrevistó este mes a mujeres que tardaron hasta 25 años en encontrar la respuesta a lo que calificaron como un “martirio”.

El diagnóstico es endometriosis. Es la aparición de tejido endometrial, cuya ubicación normal es en la capa interna del útero, en cualquier sector del organismo fuera de este. En cada ciclo menstrual, la mujer padece una reacción inflamatoria, debido a la estimulación hormonal, que provoca dolor pélvico intenso y sangrado abundante y que puede provocar dolor al menstruar, durante las relaciones sexuales, al orinar o defecar, e incluso afectar la fertilidad.

Bergalli, junto a los médicos Guillermo Moyna y Gladys Germano y el químico farmacéutico Andrés López, lleva adelante un estudio innovador que busca que el diagnóstico sea más rápido y menos invasivo: un análisis de sangre en vez de una cirugía laparoscópica. El objetivo es desarrollar un kit de diagnóstico que sea usado por todos los ginecólogos del país.

Estudio innovador.

El estudio se llama Aplicación de la metabolómica basada en resonancia magnética nuclear al diagnóstico de endometriosis. Y vamos por partes. El primer paso fue convocar a pacientes o a mujeres que tienen la sospecha de padecer la enfermedad. Así, 17 mujeres ya dieron su muestra de sangre y otras 40 lo harán en setiembre.

Bergalli contó a El País que se agendarán más extracciones para los meses siguientes, debido a que hay muchas interesadas. La participación es voluntaria. El objetivo es llegar al mínimo de 100 muestras de sangre.

El paso siguiente será el análisis. Para esto se aplicará una técnica llamada metabolónica, “una ciencia jovencita de apenas 20 años”, que se basa en la observación de metabolitos en diferentes matrices fisiológicas como sangre, orina, heces, saliva o tejidos. El metabolito es una sustancia que el cuerpo elabora o usa cuando descompone los alimentos, los medicamentos o químicos.

La comparación de muestras de pacientes y de personas sanas permitirá discernir cuáles son los metabolitos que inciden en un grupo u otro, ya sea por su presencia o por su déficit.

Para la detección se usará la espectroscopía de resonancia magnética nuclear (RMN). Solo hay tres aparatos en el país; dos de ellos en el Departamento de Química del Litoral y uno en la Facultad de Química. Un método que, para la bioquímica clínica, es rápido –se reduciría en varios años el diagnóstico–, no invasivo ˗–sin necesidad de cirugía laparoscópica– y de costo moderado. Uno de los equipos ubicados en la institución de Paysandú es el que tiene mayor campo magnético del país, de 500 MHz. Funciona con los mismos principios físicos de la resonancia magnética de imagen: son imanes superconductores.

“A partir de eso vamos a lograr un diagnóstico. Después viene la fase de validación y corroboración de que ese metabolito es el que diagnostica la enfermedad y así hacer un kit accesible para los médicos y la población en Uruguay”, comentó Bergalli.

Dos años de fondos; ¿qué pasará después?

El estudio de Lucía Bergalli, Guillermo Moyna, Gladys Germano y Andrés López para desarrollar un método de diagnóstico para la endometriosis por muestra de sangre cuenta, por el momento, con financiación por dos años. Parte de los fondos es para pagar los viajes a Montevideo desde Paysandú de Bergalli para las entrevistas y la extracción de sangre de las voluntarias; además de su conservación. Las próximas fechas de recolección de muestras están previstas para setiembre y octubre en la capital, pero el equipo quiere desplazarse a Salto y Paysandú y, más adelante, a todo el interior. “Es muy costoso mantener los equipos. Para el desarrollo del kit hay que buscar otra fuente de financiación. Es la parte que nos quita el sueño”, dijo Bergalli.

Quince años de sufrimiento, en promedio.

¿Pero por qué se tarda tanto en diagnosticar la endometriosis? ¿Y por qué las mujeres usan la palabra “martirio” para dar su testimonio?

A pesar de que los síntomas comienzan alrededor de la primera menstruación, no son específicos, por lo que los médicos evalúan muchas opciones antes de pensar en la endometriosis.

“Hay una creencia de que mujer y sufrimiento van de la mano. Tiene que sufrir en el parto y durante la menstruación; que el dolor es normal. Queremos educar a la sociedad para que sepa que eso no es lo normal. Un dolor incapacitante no es normal”, apuntó la experta. Y añadió: “Hasta no tener un diagnóstico, no tenés tratamiento. Todo se atrasa: el diagnóstico, el tratamiento y tener una mejor calidad de vida”.

Lo normal es una molestia. Lo normal es un síndrome premenstrual tolerable, sensibilidad y humor un poco más irritable. Pero un cuadro de endometriosis no tiene nada de esto: produce calambres que dejan a la paciente en la cama durante días, con un sangrado muy abundante, con dolores al orinar o defecar o durante las relaciones sexuales. “Esto último es un tabú. Es difícil que se lo exprese en una consulta médica”, apuntó Bergalli.

La prevalencia a nivel mundial es del 10% de las mujeres en edad reproductiva. “Si nos podemos a pensar en la población uruguaya, tiene que haber muchísimas mujeres con esta enfermedad. Los números de diagnósticos son muy bajos”, señaló.

Lo frecuente es que las mujeres comiencen a experimentar algunos de los síntomas alrededor de los 11 años y lleguen a conocer el nombre de la enfermedad cuando consultan por intentos fallidos para quedar embarazada. Ahí se decide practicarles una laparoscopía para observar los focos de endometriosis. Se podría recurrir a una ecografía 4D pero, según Bergalli, los técnicos deben estar específicamente capacitados para detectar las lesiones.

“No todas las pacientes tienen el dinero para costear una ecografía 4D o una laparoscopía si su mutualista no las cubre”, reconoció la bioquímica clínica como una limitante.

Las mujeres que quieran participar del estudio deben comunicarse por WhatsApp al 099396631 para agendar día y hora.

Cuáles son las posibilidades de tratamiento.

Con la endometriosis, el tejido similar al endometrio actúa como lo haría el tejido endometrial: se engrosa, se descompone y sangra con cada ciclo menstrual. Pero debido a que este tejido no tiene forma de salir del cuerpo, queda atrapado. Cuando afecta a los ovarios, se pueden formar quistes llamados endometriomas. El tejido circundante puede irritarse y eventualmente desarrollar tejido cicatricial y adherencias, es decir, bandas anormales de tejido fibroso que pueden hacer que los tejidos y órganos pélvicos se peguen entre sí.

La endometriosis puede ser tratada por distintas vías: con fármacos o por cirugía.
El objetivo primero es reducir y eliminar el dolor y mejorar la fertilidad de la mujer.
Habitualmente se administran antiinflamatorios y tratamientos hormonales inhibidores de la ovulación. En general, todo fármaco que genere amenorrea (ausencia de menstruación) y/o supresión de la ovulación y/o disminución de la frecuencia de menstruación mejorará los síntomas dolorosos asociados a la enfermedad. Esto puede ayudar a retrasar el crecimiento y la actividad local tanto del endometrio como de las lesiones. >

En casos extremos, el ginecólogo decide inducir una menopausia química. “He visto chicas con 25 años con menopausia inducida. Esto trae muchísimas consecuencias muy graves, desde osteoporosis, problemas sexuales y problemas emocionales. Ellas dicen que el dolor es tan incapacitante que hacen ese tratamiento porque es la única forma de tener una vida digna para hacer las cosas básicas del día a día”, contó la bioquímica clínica Lucía Bergalli a El País.>

Cuando los focos están adheridos al útero u trompas de Falopio, la paciente debe someterse a cirugías por las que puede perder su capacidad reproductiva.

Problemas a largo plazo para las pacientes.

La principal complicación de la endometriosis es el deterioro de la fertilidad. Entre un tercio y la mitad de las mujeres con endometriosis tienen dificultad para quedar embarazadas. Para que se produzca el embarazo, un ovario debe liberar un óvulo, este debe viajar a través de la trompa de Falopio vecina, ser fertilizado por un espermatozoide y adherirse a la pared uterina. La endometriosis puede obstruir la trompa e impedir que el óvulo y el espermatozoide se unan. Aún así, muchas personas con endometriosis de leve a moderada pueden concebir y llevar un embarazo a término. Por otra parte, el cáncer de ovarios se presenta en tasas más altas de las esperadas en mujeres con endometriosis. Algunos estudios sugieren que la endometriosis aumenta ese riesgo, pero todavía es relativamente bajo. Aunque es raro, otro tipo de cáncer, el adenocarcinoma asociado con la endometriosis, puede desarrollarse más tarde en la vida en las mujeres con endometriosis.

Fuente: Diario El País

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